viernes, 29 de octubre de 2010

Lo que podemos hacer cuando cae la lluvia, es dejarla caer.

LA LLUVIA, AAM.. ESE NOSEQUE, ESA SENSACIÓN DE TRANQUILIDAD, ESE OLORCITO QUE LLENA,  ESE ABRAZO A LA NATURALEZA, ESAS GANAS DE BESAR..

EL AGUA QUE TE MOJA LA CARA, TE DESPIERTAN.

LAS GANAS DE BAILAR,


EL RITMO DE LAS GOTAS.. 


COMO EL MUNDO PARECE COMPLOTARSE (COMPLETARSE) PARA SER PAZ.


CLAP, CLAP, CLAP,CLAP, CLAP. 

COMO SI APLAUDIERA: Proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes. 




Si la lluvia llega hasta aquí voy a limitarme a vivir. Mojaré mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena.


martes, 26 de octubre de 2010

Bienvenidos al palacio de la duda, a la casa del miedo.

Odio las presentaciones. 
Son esos momentos en los que lo esencial es conocerse. Donde se descubre la auto-ignorancia, o por lo menos la mía. Es el momento de pensar: ¿Quién soy? 
También es el momento en el que te etiquetas en la mente de los demás, después de la presentación vas a ser lo que decidiste presentar de vos.

"No hay una segunda oportunidad para una primera impresión" dice Oscar Wilde , aquel gay que consiguió escandalizar a la clase media de la Inglaterra victoriana. 

Pero bueno, es mi hora. Y como presentarme no es algo que me guste o salga puedo decirles que soy un cronopio. Si aquellos seres verdes y húmedos que Julio Cortazar presento al mundo. Los cronopios son criaturas ingenuas, idealistas, desordenadas, sensibles y poco convencionales.
Para que lo entiendan mejor les dejo este fragmento de su libro "Historias de Cronopios y de Famas"

 Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
    Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
    Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que se encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina. Julio Cortazar

Simplemente, soy. Dejemos de especular. (ESPECULAR: Perderse en sutilezas o hipótesis sin base real.)


Bienvenidos al palacio de la duda, a la casa del miedo.